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Ines Vázquez Bachino. Vocación por el psicoanálisis

Por: Andrés De Mello

“Si pensamos cada momento de la cultura como una producción del ser humano que al mismo tiempo lo afecta de manera ineludible generándose un circuito dinámico, es una cuestión ética para el psicoanalista preguntarse acerca de las particularidades del discurso de su época y cómo este afecta al sujeto.”
(Sternberg de Rabinovich, N, 2012)

IVB: Les agradezco el interés por saber sobre mi recorrido profesional.

A: ¿Cómo llegas al mundo de la psicología?

IVB: Siempre dije que iba a ser maestra y así fue. Terminado el liceo estudié magisterio y obtuve los dos títulos que se podían en ese momento (1997): Maestra en Educación Común y Maestra en Educación Inicial.
Mi sensación era que en Formación Docente el nivel de aprendizaje era poco y quería aprender más. A su vez, cuando me estaba por recibir, pensaba que no quería jubilarme de maestra, trabajando doble turno y corriendo de una escuela a otra en Montevideo (lugar donde había vivido siempre y creía que seguiría allí). Empecé a pensar entonces qué más estudiar, a qué Facultad ir, sabiendo que en ese momento la orientación de 5to y 6to de liceo, limitaban la amplitud de opciones, (yo hice humanístico/derecho), entonces pensé en Trabajo Social o Psicología, inclinándome ampliamente por la segunda.

A: ¿Cuándo y por qué elegís estudiar y dedicarte a esta carrera?

IVB: En 1998 entré en La Facultad de Psicología de la Universidad de la República con hambre de aprender. Me fascinó de entrada y en seguida supe que ese sería mí camino. Quiero mucho a mi ser maestra, trabajé más de 10 años en escuelas públicas de Montevideo, pero mi ser psicóloga me gusta muchísimo más.

A: ¿Cómo fue la época de estudiante?

IVB: Hermosa. Estudiar, aprender, vincularse, intercambiar ideas, es una preciosa experiencia.

A: ¿Dónde estudiaste?

IVB: Magisterio: en el Instituto Magisterial Superior. Montevideo. (1994).
Psicología: Mi título de grado, la licenciatura, en la Universidad de la República.
(1998). Luego estudié y obtuve el título de un Diploma en “Psicología del Trabajo y las Organizaciones”. Lo hice en la Universidad Católica del Uruguay (2008). Hace poco, 2017/2018, estudié una Maestría en Psicoanálisis en la Universidad del Salvador, en Buenos Aires, Argentina. Tengo los cursos aprobados y la tesis pronta para presentar y defender, con hermosas devoluciones de mi directora y mi tutor de tesis, pero lamentablemente aún no he podido hacerlo por temas administrativos, mi DNI está vencido. En Argentina para estudiar tienes que tener residencia y DNI vigentes (aunque no residas allí), dura 2 años, la mía ya venció y por la pandemia no me han permitido hacer los trámites. Para estudiar en Buenos Aires el esfuerzo personal y familiar, económico y logístico (teniendo 3 hijos chicos y trabajando), fue mucho. Durante esos 2 años viajé 1 vez al mes a Buenos Aires, de jueves a domingos (se cursaba viernes y sábado de 9 a 21hs cada día). Ojalá en breve pueda renovar mi residencia y DNI, y así culminar ese ciclo de aprendizaje tan desafiante y enriquecedor. No me interesa la residencia argentina para vivir allí, sólo la necesito para poder dar el paso final y así obtener mi título de Magister en Psicoanálisis.

A: ¿Trabajaste en algo antes de dedicarte a la psicología?

IVB: Sí. Vendí ropa en una Boutique de Pocitos: “Graciela B” durante 10 años, desde mis 16 a mis 26 años, sólo los sábados de mañana.
Cuando estudiaba magisterio trabajé como niñera 2 años. Eran 3 hermanos, los mellizos tenían 10 meses y su hermana 5 años cuando empecé. Eran una familia de chilenos que estaban en Uruguay, por un posgrado de medicina que estudiaba el padre de esos niños. Ambos trabajos, boutique y niñera, los hice en forma paralela. Cómo maestra trabajé más de 10 años. En Primaria, los primeros años como interina, porque no había concurso para Educación Inicial, y cuando hubo, concursé y obtuve la efectividad. Luego renuncié, para dedicarme exclusivamente a la psicología.

A: ¿Cómo fueron las primeras prácticas o trabajos de campo? ¿Dónde fueron?

IVB: Desde que me recibí empecé a trabajar en la clínica, con pacientes en Montevideo, pero de a poco, paulatinamente. Creo que fue en 2007 aproximadamente, cuando CODICEN habilitó un primer concurso para psicólogos y trabajadores sociales. Concursé y lo aprobé, eligiendo cargo en Educación Primaria, en el Programa Escuelas Disfrutables para Canelones Oeste. Este trabajo dentro de Primaria es de psicología institucional, no clínica. Por si algún lector no sabe la diferencia, en forma resumida podría decirse que, en la psicología institucional no se hace “terapia” a nadie dentro de las escuelas, sino que se construyen dispositivos de abordaje según los interese y/o dificultades que cada escuela tenga. Por ejemplo, talleres con familias, alumnos y/o docentes, entrevistas, visita a hogares, etc. La psicología clínica podría decirse que es “la terapia”, capaz que el rol clásico donde se ubica más comúnmente a los psicólogos. En mi trabajo como psicóloga de Primaria pedí un traslado de Canelones Oeste a Canelones Costa. Lo obtuve a fines de 2012, que fue cuando me mudé con mi familia (mi marido y mis 3 hijos) de Montevideo a La Floresta. Después de unos años renuncié, mi segunda vez renunciando a Primaria (una como maestra y otra como psicóloga). Actualmente profesionalmente me dedico a la clínica.

A: ¿Cuál de las ramas o escuelas te gusta más?

IVB: Yo estudio permanentemente y trabajo desde el Psicoanálisis. No sé si usaría la palabra “gustar”, pues si bien puede ser un tema de gustos, las concepciones científicas que sustentan las diferentes corrientes psicológicas son muy distintas. Capaz que sería un tema más de convicción. Yo soy psicoanalista, y hay otras corrientes psicológicas, con fundamentos y abordajes diferentes, con los que puedo discrepar.

A: ¿A qué rama o ramas te dedicas hoy y porque la elegiste?

IVB: Trabajo desde el Psicoanálisis y lo elegí porque me convencen sus fundamentos. Más allá del consultorio, estoy convencida que sus aportes teóricos, pueden ser útiles para pensar al ser humano en la sociedad, y en sus diversos despliegues vinculares.
El psicoanálisis ha sido muy cuestionado desde sus orígenes y más aún hoy en día. No ofrece la receta de la felicidad ni pasa la mano por la espalda, sino que, invita a pensarse a quién se anime a hacerlo, desde cada singularidad qué, como tal, es única; sin manuales en donde las particularidades se desdibujan. El psicoanálisis no se amolda a panfletos de moda, ni a supuestas “soluciones rápidas” de la conflictiva psíquica. En su intento por entender el padecer humano y de pensar los síntomas, se centra en el inconsciente como reservorio, y trabaja sobre la posibilidad de acceder a él para dar luz sobre un malestar. Más que centrarse en el “apuro” por eliminar el síntoma, el psicoanálisis intenta dilucidar y profundizar sobre qué dice ese síntoma del sujeto, por qué la necesidad de construirlo y repetirlo. La posibilidad de desanudar la conflictiva inconsciente posibilita, un mejor conocimiento de sí mismo y una elaboración de la sintomatología más efectiva.

A: ¿Cómo fue transformar la teoría en práctica?

IVB: Siempre los primeros pasos generan cierta adrenalina y un poco asustan, luego la experiencia nos va dando seguridad. En el trabajo institucional, la ayuda del equipo es fundamental. Se planifica y piensan estrategias de intervención, se coordina, se presentan actividades en equipo. Eso es un plus que el consultorio no tiene. Uno en la clínica está más solo, y eso puede llegar a ser complicado. Tratando de mejorar esa realidad he construido un hermoso vínculo con mi supervisora clínica, así como con una psiquiatra de adultos y otra de niños, por lo cual, los intercambios de pareceres clínicos son permanentes. No estoy sola ni me siento sola. A su vez, en lo que respecta al psicoanálisis es muy difícil separar teoría de práctica, pues es una disciplina que surge de una sinergia de ambas. Es creada a fines del 1800 por un médico neurólogo, Sigmund Freud, que en su práctica médica veía pacientes con diferentes síntomas complejos, pero sin causas biológicas que los justificara.

A: ¿Cómo fue armar tu consultorio?

IVB: En Montevideo alquilaba consultorios, uno en Pocitos y otro en Cordón. Se alquilan por hora, para el paciente o los pacientes que se vayan a atender. Ya en 2012, instalada en La Floresta, decidí armar mi consultorio al costado de mi casa. Trabajar en la casa de uno para algunos está bueno y otros lo padecen. En la actualidad, la pandemia puso a muchos a probar esta lógica de funcionamiento. A mí me gusta trabajar en casa.

A: ¿Cómo fue la experiencia con tu primer paciente?

IVB: Muy interesante. Co- supervisé con dos amigas que quiero mucho. Justamente, para no sentirme sola en mis primeros pasos, yo trabajé mano a mano con la paciente, y luego con mis amigas pensábamos juntas el transcurrir clínico.

A: ¿Trabajas sola o preferís en un grupo multidisciplinario?

IVB: Me gustó muchísimo trabajar multidisciplinariamente en Primaria. En la clínica, como te comenté, siempre le busqué la vuelta para no sentirme sola, si bien, claro está, en el consultorio es una sola la que pone el cuerpo. Considero que trabajo multidisciplinariamente, no sólo por los vínculos que te comenté antes (con mi supervisora y las psiquiatras), sino que también coordino con otros profesionales si el paciente así lo requiere, por ejemplo: foniatras, psicopedagogos, nutricionistas, etc.

A: ¿Cuáles son las ventajas de trabajar en equipo y cuáles son las de trabajar solo?

IVB: Pensar con otros siempre suma. Yo no siento que trabaje sola.

A: ¿En estos tiempos de pandemia crees que la psiquis también está en juego?

IVB: La psiquis está en juego en todo momento, siempre. Creo que es necesario apartarse de las dicotomías clásicas del adentro y el afuera, donde el psiquismo sería “interior” al sujeto y los otros (sujetos de su mundo vincular) estarían en el “afuera” de un sí mismo. La noción de subjetividad más pertinente a mí entender es aquella que piensa al sujeto en situación en su contexto socio-histórico. Somos sujetos sujetados, producidos y productores, en y de, la sociedad que transitamos. Concuerdo con León Rozitchner (1982) cuando afirmó que: “(…) lo subjetivo es absolutamente incomprensible si no se prolonga hasta alcanzar el campo colectivo de las determinaciones históricas.”

A: ¿Qué riesgos ves en el aislamiento social?

IVB: Varios. Los humanos somos animales sociales y el aislamiento nos es antinatural. El cachorro humano, sin otro humano, sin alimento, abrazo y palabra significativa, no sobrevive ni se convierte en sujeto. Necesitamos vincularnos desde siempre y permanentemente. Eso no quita que, frente a la realidad que tristemente nos atraviesa, tengamos que priorizar hoy el aislamiento físico, pero claro está, como una medida transitoria. La ventaja de que la tecnología nos permita cercanía no quita que, se nos torne complejo privarnos de abrazos, reuniones, paseos, y varios etcéteras más. Más allá de esto, puede ser interesante pensar a su vez, en qué entender por “aislamiento social”, porque el aislamiento es físico (contacto físico, juntarse), pero no vincular/¿social? (porque la tecnología nos mantiene vinculados). Tema este muy amplio, como para expandirse en profundidad en esta entrevista.

A: ¿Cómo profesional crees que puede tener beneficios este aislamiento?

IVB: Según que entendamos por beneficios y según la persona. Como lo dije antes somos seres sociales que necesitamos contacto con otros. Estamos atravesando un muy duro momento a nivel local y mundial, pero habría que ser delicados al afirmar que esta experiencia nos dejará traumas psíquicos. Que nos toque estar aislados físicamente en esta pandemia, para intentar evitar los contagios desmedidos, no debería entenderse como sinónimo de trauma. Puede que los genere o puede que no, eso dependerá de cada sujeto, de cada estructura psíquica, de lo que se viva en ese aislamiento, etc. Es interesante pensar para esto los aportes del Dr. Moty Benyakar (director de la Maestría que yo hice en Argentina). Es argentino, vivió 20 años en Israel y si bien se define como pacifista, participó como trabajador de la salud en 5 guerras. Allí vivenció de cerca experiencias comprometedoras para la salud psíquica y física de varias personas, y comprobó cómo estas no necesariamente dejan huellas traumáticas. El propone el concepto de Lo Disruptivo al que define como: “el impacto de situaciones o fenómenos fácticos en el psiquismo, provocando desestabilización, desregulación y/o desarticulación del funcionamiento psíquico. Estas transformaciones psíquicas pueden devenir patológicas o pueden ser elaboradas o metabolizadas, transformándose en productivas y beneficiosas para el psiquismo.” (2015).

A: ¿Qué papel juega la salud mental en estos tiempos?

IVB: En estos tiempos y en todos los tiempos juega un papel primordial. De la misma manera que los humanos tenemos un cuerpo con diferentes órganos y partes, tenemos un psiquismo. Este, se construye en la sociedad que vivimos. Somos sujetos sujetados a nuestra historia.

A: ¿Algún hobby o pasa tiempo para liberar estrés?

IVB: Soy muy vocacional del psicoanálisis y leo y estudio mucho sin pereza, aunque sea un sábado o un domingo, si tengo tiempo libre leo un libro de psicoanálisis, no lo siento como trabajo extra. Aparte del psicoanálisis la literatura me cautiva. Me gusta mucho leer y escribir. La poesía ha sido mi gran aliada a lo largo de la vida. Escribir poesía me ha servido personalmente mucho. La música también me acompaña desde siempre, si bien no sé tocar ningún instrumento, escucho mucha música y me cautivan varias letras. Me vinculo con el mar en forma necesaria. Me desestresa zambullirme. Amo la playa desde niña (verané siempre en La Floresta). Hoy, ya con 45 años, no soy tan audaz con el mar y disfruto muchísimo de paisajes verdes. Me gustan mucho las plantas y les dedico tiempo, cuando lo tengo. Juntarme con familiares y amigos es otro gran desestresante, algo que con esta pandemia extraño muchísimo.

A: ¿Proyectos?

IVB: Escribir.
Me gusta muchísimo escribir. En algún momento me gustaría escribir artículos sobre mi profesión. Siempre tengo pendiente publicar alguna de mis poesías, tengo material desde hace más de 20 años. A nivel personal y familiar con mi marido, Diego Cerizola, estamos gestando un proyecto que nos tiene muy entusiasmados. Para despedirme comparto parte de un texto de Juan Gelman (2005) sobre lo que era para él la poesía.

“La poesía habla del ser humano no como ser hecho sino por hacer.
Le descubre espacios interiores que ignoraba tener y que por eso no tenía.
Va a la realidad y la devuelve otra. (…) Choca contra los límites de la lengua (…)
Se instala en la lengua como cuerpo y no la deja dormir.”

Gracias nuevamente por su interés. Saludos cordiales.

A: Muchísimas gracias a ti, ha sido un verdadero placer.

Por: Andrés De Mello

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