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Raúl Castro: conocido como “Tinta Brava”

El mundo de la murga y el carnaval no solo representa nuestra cultura, sino también, relacionado con nuestra historia reciente, un frente de lucha, un frente de resistencia contra la dictadura cívico militar (1973-1985).

El Señor Raúl Castro, Tinta Brava, es uno de los grandes referentes de esta época y del género murguista. Fue todo un honor para nosotros poder acercarnos a este buen vecino que enriquece a la cultura nacional.

¿Qué fue primero: el murguista o el publicista?

El murguista fue primero, desde los siete años de edad. Gracias a la murga es que entro en el mundo de la publicidad en el año 1986.

¿Cómo llegás a la murga?

Había una murga de niños en mi barrio, empecé por escribir la despedida, pero más adelante terminé escribiendo muchas letras. Más tarde formé parte de una muga adolescente y luego de joven, en Solymar hicimos una murga que se llamaba «Los Penados Mercantes». Después empezamos con «La Falta y Resto» y en el año de 1986 entro en publicidad, concretamente en «Punto Publicidad».

¿Cómo es la historia de La Falta?

En 1980 estábamos en dictadura, y pensamos que el canto contestatario era la manera que teníamos de mejorar la sociedad, de ser mejores, todos, el país, la sociedad, nosotros mismos. Por lo tanto, pensamos que lo que había que hacer era tratar de ayudar a voltear la dictadura. De ahí es que surge la idea de formar una murga, ya que es algo muy popular y podía poner su granito de arena en la lucha contra la dictadura, y así fue, en el año 80 hasta que cayó la dictadura en el 85. Nos dimos cuenta que habíamos creado un instrumento fantástico de comunicación para todos.

¿Cómo fue en ese terrible período de nuestra historia llevar adelante un grupo que era contestatario?

Fue muy difícil, pero también muy interesante, muy bonito. Nos hizo aprender mucho, ver un montón de cosas. Trabajar en grupo tiene unas gratificaciones bárbaras, porque uno aprende mucho, aprende de cada uno de los integrantes. Pasamos muchos momentos juntos. Algunos fueron momentos de censura, otros, inclusive de persecución, pero esas cosas nos unieron más y nos fortalecieron.

¿En algún momento tuvieron problemas mientras actuaban?

Sí, varias veces. Pero nada comparado con lo que le pasó a otra gente. Tuvimos que encarar el hecho de expresar un género muy popular con una voz contestataria y eso era complicado.

¿Por qué el nombre de «Falta y Resto»? A mi me suena al truco, a todo o nada.

Claro, vos echás la falta y resto cuando tenés el partido casi perdido. El país estaba en dictadura, no se sabía qué iba a pasar con el plebiscito que terminaría rechazando o avalando el régimen golpista. Se nos ocurrió el nombre como un último grito, cuando la cosa está
aparentemente liquidada.

¿Por qué tu sobrenombre de Tinta Brava?

Porque en el 82, cuando nos censuraban casi toda la letra, la Comisión de Censura me entrega la carpeta con la letra toda tachada con cruces rojas y se las muestro a los muchachos, uno de ellos me dice: «…y que querés flaco, lo que pasa es que estás con la tinta brava».
Al tiempo fui a AGADU, a registrar las letras y cuando me preguntaron bajo qué pseudónimo, no dudé y contesté «Tinta Brava».

¿Se puede llegar a ser profesional y bohemio a al vez?

Depende a lo que le llames bohemio, no hay que confundir. bohemio no significa irresponsable. Me siento bohemio en mi forma de vivir. Bohemio significa darle valor a lo que crees, darle valor a las cosas cotidianas de la vida, darles valor y llevarlas a lo más profundo. Saber que hay un final y que tenés que vivir la vida que estás viviendo haciendo lo que tenés necesidad y ganas de hacer. Si eso es la bohemia, yo soy bohemio. Y si esa bohemia va con la vida de un tipo que es responsable por su familia, por sus trabajos, por la gente que está con él, yo soy bohemio.

¿En qué proyectos estás trabajando?

Tengo muchos. Tenemos mucho trabajo en la Argentina. Después vamos a hacer carnaval; estoy escribiendo un libro; también el guión de una película; una tira de caricaturas, muchísimas cosas. También estoy con ganas de hacerme una casa, como ves tengo muchos proyectos dando vuelta en la cabeza.

¿La película es de producción uruguaya?

Sí, claro. Tiene un guión en el que participa la murga, tiene que ver con una historia, casi una leyenda, la historia del Viruta. Veremos qué pasa.

¿Te acordás de algún tema en especial que te hayan censurado?

Sí, «A una mano Paloma». Es una canción que no pudimos cantar en dictadura, luego se convirtió en un símbolo de la murga.

La más castigada fue la más reivindicada. ¿Por qué elegiste esta zona para vivir y hace cuánto estás aquí?

Hace cinco años y porque tiene una energía mágica. Hace muchos años que conozco este lugar porque venía a veranear al Parque de Vacaciones de AGADU. Después me mudé para acá pensando que era momentáneo y fue definitivo. Inclusive compré un terreno y pienso, como ya te dije, construir una casa. Es una zona donde la naturaleza te desborda constantemente. A mí me gusta mucho por mis hijos, tanto por los chicos como por los grandes, me gusta por mí. Me gusta porque tiene paz, se puede jugar al fútbol en la puerta (risas).

Bueno, Señor, muchísimas gracias por tu tiempo.

Bárbaro. Suerte.

Un último favor, ¿nos podemos sacar una foto para la cholula de mi madre? (risas)

Dale, no hay problema.

Andrés De Mello

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