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Por Wilson Mesa

No teman encontrarse con un extenso texto sobre la importancia de la Constitución en la vida de nuestro país y los cambios que ha tenido a lo largo del tiempo. Hay cientos de libros que se han escrito sobre el tema por parte de los historiadores y juristas vernáculos. Solamente aspiro a presentar lo que pasó el día 18 de Julio de 1830, en el contexto social y económico de la época.
Corría el año de 1830. Aquel día de pleno invierno amaneció bastante nublado y muy frio en el sur de la “Provincia Oriental del Uruguay”. Se hacían preparativos de grandes festejos patrios en las escasas poblaciones que por entonces había.
Recordemos que el territorio del naciente país se dividía solamente en nueve (9) departamentos y no en los diecinueve que tenemos ahora. Ellos eran: Montevideo; Canelones; San José; Colonia; Soriano; Durazno; Maldonado; Cerro Largo; y Paysandú que era todo el norte del río Negro hasta el límite con Brasil.
De esta primera división política surgen las nueve franjas del Pabellón Nacional. Territorio casi despoblado el nuestro en 1830; la población de la Provincia Oriental era de 74.000 habitantes, de los cuales 14.000 vivían en la capital, y 60.000 en los veinticuatro poblados
existentes fuera de las murallas de la capital.
Había apenas unas catorce (14) Escuelas en toda la Provincia. De manera que la gran mayoría de la población era analfabeta. El hecho de saber leer y escribir era una condición que ponía a algunas personas por sobre el resto, les daba otro estatus social y más beneficios; por ejemplo, podían ejercer cargos públicos; y ser electores –o elegidos- en el caso de que se presentara esa circunstancia en la vida de la comunidad.
En “San Felipe y Santiago de Montevideo” -todavía amurallada- vivían los sectores de población más ricos, dedicados sobre todo al comercio; y un escaso sector de clase media profesional y artesanal.
En la campaña vivían pequeños propietarios de tierras en los alrededores de las villas y pueblos. También había una población campesina de hacendados, peones, changadores y “gentes varias sin ocupación ni oficio, los gauchos”, tal como escribió Alfredo Castellanos.
En ese momento, la Provincia Oriental tenía como única fuente de riqueza: la ganadería, practicada en forma muy rudimentaria.

Boceto del cuadro de Juan Manuel Blanes


Y la única industria derivada de la ganadería era la extracción del sebo (para las velas); la salazón de cueros y carnes; y las curtiembres.
Recuérdese que no había alambrados y que la manera de reunir el ganado para faenarlo era mediante mangueras de piedra, o llevándolo a rincones naturales formados por corrientes de agua.


LOS FESTEJOS EN MONTEVIDEO


Cuenta Isidoro de María, testigo presencial de los festejos del día 18 de Julio, lo siguiente: «Contábamos quince abriles cuando la Jura de la Constitución de la República el año 30, en esta capital……¡Ah! ¡Qué fiestas aquellas de la Jura de la Constitución, tan lindas, tan alegres, tan espléndidas y populares como jamás se habían visto iguales, en que todos los corazones palpitaban de purísimo e inefable gozo, en medio del mayor regocijo!
Figuraos la Plaza de la Matriz, como era entonces, con la mayor parte de los edificios que la circundaban de tejado, bajos o de alto, los antiguos postes en las aceras, desnuda enteramente de los paraísos que le dieran sombra y embellecimiento después, pero vistosamente transformada por las decoraciones, con magníficos arcos triunfales en las cuatro esquinas y el gran tablado levantado en el centro, con sus escaleras, una con frente al Cabildo y otra a la Matriz, flotando en cada esquina del tablado la bandera nacional, la argentina, la brasileña y la inglesa… En el alto del Cabildo flameaba la bandera oriental, y en sus balcones se veían al general Lavalleja, Gobernador Provisorio, de gran uniforme, sus
ministros, los Representantes de la Nación, Jefes del Estado Mayor, miembros del Tribunal de Justicia y porción de personas distinguidas, y un mundo de pueblo contemplando gozoso aquel simpático cuadro, a despecho del frío de la estación, que embromaba.
En el salón del antiguo Cabildo, prestan juramento a la Constitución, simultáneamente, los Legisladores, el Gobernador Provisorio y sus Ministros, el Cura Vicario (Larrañaga), los Jefes de Tribunales y Oficinas, los Comandantes de Cuerpos y Jefes de Estado Mayor, etc.


En seguida lo prestaron las tropas formadas en la Plaza, y acto continuo le tocó el turno al soberano Pueblo, que disputándose entre sí con más o menos empujones, el honor de ser de los primeros en subir al tablado a prestar el suyo en grupos, ante el Alcalde Ordinario que lo tomaba de pie ante su gran mesa cubierta con carpeta verde, algo enronquecido a fuerza de tanto repetir: «Juráis a Dios y prometéis a la Patria cumplir y hacer cumplir en cuanto de vos dependa la Constitución del Estado Oriental del Uruguay sancionada el 10 de setiembre de 1829 por los Representantes de la Nación? ¿Juráis sostener y defender la forma de Gobierno Representativo Republicano que establece la Constitución, etc.? Si así lo hicierais, Dios os ayudará, sino, El y la Patria os lo demandarán».
Y terminado el acto del juramento general, tronó el cañón del viejo Fuerte de San José, con una salva de 21 cañonazos, como anuncio al pueblo de que la Constitución de la República había sido solemnemente jurada….». (Isidoro de María).

«Montevideo no fue el único lugar que juró la Constitución. El texto constitucional, en conjunto con el de la Convención Preliminar de Paz y manifiestos de la Asamblea, circularon por todo el territorio. Desde el Cabildo se hizo llegar copias a los pueblos, encargando a las autoridades locales que procedieron a la organización del Juramento…..En la mayoría de los pueblos el acto se celebró en las Iglesias por ser en ocasiones los únicos edificios “decentes”. De este modo, la Jura de la Constitución no fue ajena a esta realidad material y fue en capillas o casas particulares, donde los vecinos de los pueblos y villas, junto a las autoridades locales, escucharon lo que en voz alta se leía, para posteriormente prestar juramento y firmar las actas correspondientes…». (Prof. Gabriel Fernández)


¿Y QUÉ PASABA EN ATLÁNTIDA?


Ese día no pasó absolutamente nada, porque aquí no había ninguna población estable. Solamente naturaleza virgen, bañados, arenales inmensos, barrancas mirando al Río de la Plata, animales autóctonos propios de zonas costeras y tal vez algunas vacas pastando libremente por donde se les antojar a, porque tampoco había alambrados que les impidieran el paso. Fue largo, e intrincado, el proceso de compras y ventas de tierras en esta zona de la costa de Canelones; porque las primeras grandes “suertes de estancia” que otorgó el Cabildo de Montevideo se fueron subdividiendo en manos de distintos propietarios.
Digamos solamente que, en el momento de la Jura de Constitución, la “Ensenada de Santa Rosa” estaba dentro de las tierras de la enorme estancia de “los Gutiérrez”; primero fue Luis Antonio Gutiérrez y luego sus descendientes y familiares, hasta que recién en 1878, por remate judicial, la parte de tierras que incluía lo que hoy es Atlántida pasó a ser propiedad de Albino Olmos.
Ya sabemos que recién en 1908 -en manos de otros dueños- comenzó a forestarse y después poblarse esta zona de la costa canelonense. De manera que por aquí no hubo ni Jura ni festejos en relación a la primera Constitución.
En 1830 la población más cercana era Pando, que había sido fundada en el año 1788. Y hacia el este comenzaba a formarse la población de “Mosquitos” fundada en 1828, y que posteriormente se llamó Soca.

ALGUNOS APUNTES SOBRE LA PRIMERA CONSTITUCIÓN


• Fue redactada por veintiocho personas en seis meses de trabajo.
• La Constitución oriental estuvo basada en las Constituciones de Francia y Estados Unidos.
• En la redacción se negó la ciudadanía a peones, jornaleros y a todos los analfabetos, debilitando los derechos de la población rural y dejándolos al margen de la vida política.
• El nombre “Provincia Oriental”, pasó a ser el de “Estado Oriental del Uruguay”.
• No se abolía la esclavitud, que existía desde el coloniaje español.
• El artículo 5, declaraba que la religión del Estado era la “Católica Apostólica Romana”. Es por esa razón que en el Juramento del 18 de Julio aparecen frases religiosas que hoy día nos llaman la atención.

Obelisco de los Constituyentes, Montevideo


• Las mujeres no fueron tenidas en cuenta en la primera Constitución. Recién pudieron votar en una elección nacional casi cien años después (1938).
• En el acto de la Plaza Matriz flameaban las banderas de Argentina, Brasil e Inglaterra junto a la uruguaya ¿Por qué razón? Pues porque esos tres países eran los que habían “permitido” la creación del Estado Oriental, en la Convención Preliminar de Paz, de 1828. De ahí surge la expresión de “independencia tutelada”, ya que se había creado un “Estado tapón” en el Río de la Plata, entre Argentina y Brasil. Ahora sabemos que eso no era lo que quería Artigas, que hacía ya diez años se había ido a Paraguay.
• Antes de la Jura de la nueva Constitución se requirió la aprobación de la misma por Argentina y Brasil Ambos gobiernos reconocieron que no existían cláusulas que los perjudicaran y la aprobaron, liberando así el camino para su Jura por la población oriental.
• La mayoría de los habitantes del territorio no tenían muy claro lo que implicaba jurar fidelidad a una Constitución, que era algo bastante abstracto, más aún si se considera que poco tiempo antes estos pobladores eran súbditos de un Rey desconocido y lejano.
• Al aprobarse y jurarse la primera Constitución, Juan Antonio Lavalleja era el Gobernador Provisorio. Sin embargo, después de esos acontecimientos, Fructuoso Rivera fue electo por los diputados como primer Presidente Constitucional del Estado Oriental. La rivalidad entre ambos caudillos siguió existiendo siempre y cada uno de ellos tenía sus seguidores incondicionales.


CONCLUSIÓN


A pesar de los avatares políticos que el destino reservaba a la naciente República -y las numerosas revoluciones que hubo-, la Constitución de 1830 rigió más o menos eficazmente la vida del país durante cerca de un siglo; hasta que fuera reformada por primera vez en 1917. Por ahora, fue la que tuvo el más extenso período de vigencia sin modificarse.
El 18 de Julio es conmemor ado como una Fecha Patria muy importante; y fue tomado como nombre de numerosos pueblos, calles y lugares públicos del país.

FUENTES:
Isidoro de María – “Crónicas del Montevideo Antiguo”.
Benjamín Nahum – “Manual de Historia del Uruguay 1830-1903”. Tomo I. Uruguay Educa ANEP.
Prof. Gabriel Fernández – Web del Museo Histórico Nacional.
IMÁGENES: Extraídas de Internet.

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