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La cápsula del tiempo y el monumento del Centenario

por Wilson Mesa

¿Cuántos de ustedes –que están leyendo esto- saben que Atlántida tiene una “Cápsula del Tiempo”?

Pues sí que la tenemos. Y es posible que menos personas de las que se cree conozcan la existencia de la misma.  Entonces, aprovechando que este año se cumplen los 110 años de la fundación de Atlántida, voy a contarles una historia que por su extensión y cantidad de detalles tendrá más de un capítulo, los que se irán entregando en distintos meses.

Eligiendo el lugar del pozo inicial. Arinda González, Olga Píriz, Néstor Recoba y José Radici.

Primera parte – El origen

Fue en el año 2011, al conmemorarse el Centenario del Balneario, que se realizaron una serie de actividades tendientes a celebrar el pasado, pero también con extensión hacia el futuro.

Dentro de la “Coordinadora de Festejos del Centenario” nacieron distintos grupos de trabajo; uno de ellos fue la “Comisión de Patrimonio”, que tuve el honor de integrar, junto con Olga Píriz, Gabriela Barnech, Arinda González, Néstor Recoba, José Radici, Orosmán Martínez, Mirta Bianchi, María del Carmen Flores y Mario Trujillo.

Este grupo de trabajo se reunió casi semanalmente desde fines del año 2010 y todo el 2011, planificando y llevando a cabo distintas actividades que tendían a preservar el patrimonio cultural de la zona y siempre con la meta de que tuvieran permanencia en el tiempo.

Lugar elegido. Alcalde W. González, W. Mesa, A. González, O. Píriz, J. Radici y J. Maciel. (8 de agosto de 2011)

Para no extenderme mucho diré que entre las cosas que nacieron en ese momento y quedaron para el futuro -apoyadas o producidas por este grupo- hay que recordar dos o tres hitos importantes: Uno – Entrevistas a personas añosas de la comunidad, las cuales quedaron grabadas.

Dos – Varios libros publicados por autores locales sobre Atlántida y su historia.

Tres – La construcción del “Monumento del Centenario” que contiene en sus entrañas la “Cápsula del Tiempo”.

¿Qué es una cápsula del tiempo?

«Una cápsula o “caja del tiempo” es un recipiente hermético construido con el fin de guardar mensajes y objetos del presente para ser encontrados por generaciones futuras. Este nombre nació en el año 1937, durante los preparativos de la Exposición Universal de Nueva York de 1939, en ella se pensó enterrar una “bomba del tiempo” durante 5.000 años (hasta 6939). Más tarde se cambió el nombre a “cápsula del tiempo”, por ser menos agresivo y sin connotaciones de supuestos daños. La “cápsula del tiempo” de la Exposición Universal de Nueva York fue creada por la empresa “Westinghouse” como parte de su exhibición. Medía 2.28 metros, pesaba 363 kg y tenía un diámetro interior de 16 centímetros. Estaba construida con una aleación de níquel y plata, más dura que el acero.» (Wikipedia)

La cápsula local

Lo que la “Comisión de Patrimonio” pensó en el año 2011, en principio, era algún tipo de recipiente hermético que pudiera conservar distintas muestras de la situación cultural de la zona en el momento del Centenario, para ser abierto mucho tiempo después por otras generaciones de atlantidenses. Primero se habló de un siglo y después se decidió bajar la expectativa a la mitad (50 años).

Pero como dicha “caja del tiempo” no podía ser “enterrada” de cualquier modo ni en cualquier lugar, surgió la idea de hacerlo dentro de un pequeño monumento que la contuviera, señalara el lugar, y a la vez la protegiera de los distintos agentes exteriores que pudieran dañar el material contenido en ella.

Así fue que nació el “Monumento del Centenario”, en cuyo interior se encuentra la C del T.

Este Monumento se encuentra ubicado en la “Plaza de los Fundadores”, lugar emblemático para los atlantidenses.

Concretar ambos proyectos -Monumento y Cápsula- llevó bastante tiempo, porque hubo que buscar financiación (vender la idea); resolver cómo iban a ser ambos (los diseños); buscar el lugar adecuado; solicitar el permiso municipal para intervenir un lugar de uso público; buscar quien construyera el Monumento y la Cápsula; con qué materiales; y muchos detalles más que irán conociendo a lo largo de estas entregas.

Todo eso llevó muchas horas en reuniones; y además hubo que contactar comercios y empresas que colaboraran para su realización.

Al mismo tiempo participábamos en otras actividades que siguieron ocurriendo en paralelo durante todo el año del Centenario. Porque durante ese período se llevaron a cabo más de cien actividades con la comunidad. Fueron las llamadas “cien huellas del Centenario”, que terminaron ya en el año 2012 con la presentación de “Los Olimareños”, en un recordado recital gratuito para el público, frente a la “Plaza de los Fundadores”. Menciono esto para señalar que fue un año muy comunitario, muy festivo y muy movilizador también. Imposible mencionar aquí todas las actividades que hubo.

Concretando la idea

Definido el lugar de emplazamiento, había que encontrar un profesional que diseñara el Monumento, esa persona fue el Arq. Alejandro Recoba Píriz, el cual realizó varios bocetos hasta presentarnos uno, el que finalmente se llevó a obras. (Ver foto del plano).

Tenía que tener como característica principal, la de contener en su interior la cápsula (bajo tierra) y darle a la misma seguridad, y protección contra la humedad. Pero al mismo tiempo, en la parte visible debía ser estéticamente agradable, fundirse con el paisaje circundante y representar como una puerta al futuro. Él captó totalmente la idea y la concretó en planos.

Luego hubo que encontrar el constructor que llevara a cabo el proyecto. Y apareció el nombre providencial de Don Pedro Báez, el cual ya jubilado y con 71 años, dirigió la obra con dos ayudantes que merecen ser mencionados porque hicieron la parte más pesada: Gabriel Tabeira y Jonathan Kuzon. Ellos realizaron toda la estructura en hormigón armado, partiendo desde el pozo.

La misma después fue recubierta en su parte visible con placas de granito verde, tarea de la que se encargó la empresa “Aníbal Abbate – Mármoles y Granitos”.

Hay que decir aquí que, tanto el trabajo del Arq. Recoba Píriz, como el de Don Pedro Báez y sus obreros, fue totalmente gratuito. Solamente hubo que pagar los materiales de construcción.

En cuanto a la parte de recubrimiento sí se pagò todo lo que fue placas de granito, (que fuimos a elegir en la empresa Abbate, con Arinda, Néstor y Olga). El pago incluyó los cortes a medida, inscripciones grabadas y la colocación del granito en el monumento.

Los nombres de empresas, comercios y organizaciones que colaboraron en la financiación de los dos proyectos están grabados en una de las placas del costado del monumento. Son diez. No las voy a nombrar aquí por razones de espacio, pero quien tenga la curiosidad puede acercarse allí y leerlas en directo.

También debo decir que la Comisión llevaba un libro de caja donde se registraron todas las entradas de dinero y los gastos, con los comprobantes de pago correspondientes; el mismo se firmaba cada mes por parte de todos los integrantes del grupo de trabajo.

Asimismo, se llevaba una carpeta de actas de todas las reuniones que se hicieron, donde consta lo tratado y las decisiones tomadas. Por supuesto que se abrió una cuenta corriente en el BROU a nombre de varios titulares, la que se manejaba por dos personas que firmaban juntas cuando había que retirar dinero para pagos.

El día 8 de agosto de 2011 fuimos a elegir el lugar dentro de la “Plaza de los Fundadores” para comenzar la obra y, desde ese momento hasta la inauguración, el seguimiento del trabajo fue constante por parte de nuestro grupo de trabajo, tal como puede verse en el registro fotográfico, (una mínima muestra del cual se publica aquí).

Es importante destacar que en ese momento el Alcalde de Atlántida era el Arq. Walter González López, quien participaba activamente en todas las actividades del Centenario y nos dio un apoyo total –junto con el Concejo Municipal- en cuanto a los trámites para instalar el Monumento en la Plaza. (Continuará).

**

Final de la primera parte – Hasta aquí llegamos con esta entrega. En el próximo mes veremos la obra terminada y comienzo de lo relativo a la construcción de la “Càpsula del Tiempo”.

Wilson Mesa, junio de 2021Imágenes – Fotografías de Arinda González Bo y Wilson Mesa

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