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Entrevistas

Richard Bellhegui: Aluminios BK

Sin dudas que Dios ama a nuestro entrevistado de este mes, el Sr. Richard Bellhegui, responsable de la empresa “Aluminios BK”, ya que ha convertido su trabajo en un canto a la vida.

El vivir la vida requiere de ser audaz, como le enseñó su madre desde pequeño y me atrevo a agregar, que también requiere de no tener miedo y Richard así lo ha hecho y lo continúa haciendo. Simplemente gracias por aceptar realizar la presente entrevista. Disfrútenla.

“Cuando el hombre trabaja, Dios lo respeta; mas cuando el hombre canta, Dios lo ama.”
Rabindranath Tagore.

A: ¿Cuándo abre sus puertas “Aluminios BK”?

RB: Abrimos en el año 2008.

A: ¿A qué te dedicabas antes?

RB: Anteriormente ya teníamos la empresa Richard Bellhegui que hace 16 años que está en pie en la ciudad de Pando.

A: ¿Cómo llegás al rubro del aluminio?

RB: Cuando era un gurí me dedicaba a la parte de albañilería, un buen día me ofrecieron para trabajar el aluminio y empecé, fue por el año 98. En la crisis del 2002 ganaba muy poco, el jornal semanal era de mil doscientos pesos, tenía dos hijos. La situación era muy complicada, entonces hablé con mi señora y decidí dejar de ser empleado y empezar a trabajar por mi cuenta. A partir de ahí hice de todo un poco, albañilería, aluminio, también corté césped. Repartíamos los volantes, vendíamos algún vidrio y ventanas. Cuándo entrábamos en la casa del cliente ofrecíamos otros servicios.

A: ¿Cómo y cuándo te instalás para trabajar específicamete en este rubro?

RB: Vivía en un asentamiento, del que fuimos parte de su creación, allá por el año 95. En el 2004 ya me estaba yendo mejor y mi sueño era tener un local. Salimos a buscarlo. Pedían mucha plata, hasta que encontramos un local chiquito. Lo seño y empiezo a pintarlo y me ofrecen alquilar la otra mitad del local y me la jugué (risas) Tenía una visión sobre ese lugar. Separamos el negocio, por un lado la venta y por otro la producción. Al año pudimos negociar el alquiler del local frente a la plaza. Dejamos el local chico y nos pusimos a trabajar frente a la plaza de deportes. Ahí estuvimos dos o tres años, fue una época en donde se dio un boom del aluminio. Hice algunas locuras, como agarrar diez obras en un mes (risas). Trabajamos día y noche para poder cumplir y lo logramos, eso nos abrió muchas posibilidades y oportunidades. Le dije a mi señora que si nos pedían el local. ¿a dónde iríamos? Entonces, decidí buscar un terreno para hacer nuestro propio local. Empecé a preguntar por terrenos en Las Toscas y un hombre me ofreció uno en Las Toscas Norte. Le dije que no tenía dinero, sólo la camioneta para entregar y el resto en cuotas (risas) El hombre aceptó. Un conocido me aconsejó que del lado Norte no era buena idea y me ofreció uno en la Central y la C de Las Toscas Sur. Era mucho más caro pero aceptaron mis condiciones.

A: Es el terreno donde hoy está Aluminios BK, ¿en qué año fue?

RB: En el 2005.

A: ¡Ah! No esperaste mucho para edificar (risas)

RB: No, no (risas) Soy un soñador. Contraté una arquitecta y luego de plantearle cómo quería la construcción empezamos a trabajar en ella. No tenía idea de los gastos que implican los impuestos que pone el Estado para construir. Hicimos de tripa, corazón y seguimos adelante. Llegó un momento en que BK tomó cuerpo por sí mismo.

A: ¿ Por qué elegís Las Toscas?

RB: Me había mudado para acá gracias a un cuñado. Es la casa en la que vivimos hasta el día de hoy. La hice con un albañil que fue el que me enseñó desde chico a trabajar. A los 12 años de edad me contrató por lástima (risas), no podía ni levantar la carretilla. Con él hice de todo, hasta fuimos serenos. Cuando tuve la oportunidad de construir mi casa lo llamé y le pedí que viniera a trabajar conmigo. Lo ayudé a instalarse en Las Toscas y juntos hicimos la casa.

A: ¿Por qué seguís en Pando si ya tenés tu propio local?

RB: También tenemos un local en Punta del Este (risas) Pando porque fue el punto de inicio. Siempre soñé con tener mi local ahí y se cumplió. Todo por fe. Le pedí a Dios y sé que cuando hacés las cosas bien, Dios, la naturaleza, te regala cosas, es decir, sos bendecido. Así lo siento. Hoy estamos en nuestro propio lugar en Pando.

A: ¿Cuándo fue todo esto? Me sorprendiste.

RB: Hace cuatro o cinco meses, es fresquito (risas) El 30 de junio de este año queremos hacer la inauguración.

A: ¡Excelente!

RB: Disfrutamos de la vida, con las cosas sencillas. Nos encanta bailar, en mi caso tengo la pasión del fútbol. Mi principal preocupación es mantener al personal. Hay cincuenta familias que dependen de la empresa.

A: ¿Cómo es dirigir a tantas personas?

RB: Nada fácil. Lo que hacen los empleados es fundamental, de su trabajo depende la excelencia de la empresa. Sé que ante los retos no me puedo enloquecer, trato por todos los medios que no me cueste mi salud. Estoy pendiente de todo lo que pasa durante el horario de trabajo pero, cuando llego a casa, disfruto de mi familia, de mi vida. Siempre busco soluciones en base al compañerismo y no la represión. Con mi jefa, mi amada, siempre hablamos de la facultad que nunca hicimos. Terminé cuarto año de escuela; cada día aprendo a ser empresario y los empleados me enseñan a ser patrón. Pasé por muchas cosas pero aprendí de cada una de ellas. Esa fue y es mi universidad.

A: Otra de las sorpresas que me llevé es que seguís construyendo.

RB: Nunca paramos de construir. Mi primera casa, en el asentamiento, la hice yo. Después la de Las Toscas. Luego BK y terminándolo empezamos este taller. Empecé a hacer la casa de mi sobrino y en el 2015 tuve otra vez una visión y decidí comprar un terreno cerca de Piriápolis para hacer un complejo de viviendas. Construí cuatro casas. Luego tuve problemas financieros y esas casas sirvieron para quedar al día con mis deudas.

A: ¡Genio! ¿Cómo fue lo del local en Punta del Este?

RB: Me di cuenta de que cada día aparecían nuevas carpinterías en aluminio. Teníamos ventas que eran para Punta del Este y Maldonado. Pensé que poner un local ahí sería muy bueno para la empresa. Un día fuimos a Maldonado y encontramos el lugar perfecto.

A: ¿Hace cuánto tiempo de esto?

RB: Unos seis meses.

A: Estamos frente a lo que podemos llamar, sin lugar a dudas, crecimiento contínuo.

RB: Sí. Mi madre me enseñó que no hay gloria sin sacrificio y que el audaz es el que triunfa. El objetivo este año es salir de todas las deudas y seguir adelante. Hay que proyectar. Es como el quintero, si no planta, no cosecha y si planta tomates no puede esperar obtener otra cosa.

A: Sin palabras, muchísimas gracias por tu tiempo. Me siento muy agradecido.

RB: Fue un placer.

Por: Andrés De Mello

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