slogan atlantida

Noticias

Berta Díaz de Facelli: Testigo de la Historia

La Sra. Berta Díaz tiene 91 años muy bien vividos y muy bien llevados. Es una testigo tremendamente lúcida de la historia de esta zona; pero lo es sin darse cuenta y casi sin proponérselo.

“Eso de durar y transcurrir
No nos da derecho a presumir.
Porque no es lo mismo que vivir
¡Honrar la vida!”

No dicta cátedra, no se adjudica papeles principales. Tiene una memoria prodigiosa. Y un vocabulario muy rico, obtenido de una formación autodidacta y de sus afanes de lectora empedernida.

Ella es una persona que no ha pasado en vano por la vida y que se ha ganado el respeto y el aprecio de la comunidad. Si alguno de ustedes –lectores- no la conocía, aquí les doy apenas algunos trazos de su biografía, sin pretender abarcarla por completo y teniendo en cuenta que todavía tiene capítulos por escribir.

Doña Berta nació el 17 de setiembre del año 1926. Sus padres Baltasar Díaz y Dominga Manzi, ya casados y con hijos, se vinieron de la zona rural de Solís Chico a vivir a la Estación Atlántida. Y poco más tarde la familia se afincó en el Balneario (año 1929), en una casa de la Calle 22, lugar donde ahora funciona una oficina del B.S.E..

Como Baltasar Díaz era empleado de Vialidad, y tenía un camioncito, participó activamente en la apertura de calles y rellenado de las mismas con material un poco más firme que la arena y la pinocha. Doña Berta cuenta que en su niñez aquí había muy pocas calles transitables y “pobladas” con comercios, casas particulares y hoteles. La principal era la Calle 11, (nominada actualmente “Dr. Alfredo Crisci”), que además fue la entrada primera que tuvo el Balneario. Como transversal importante recuerda la Calle 22, para la cual su padre acarreaba con el camioncito un material rojizo, y con sus peones lo descargaban y desparramaban a pala, llegando primero hasta la Calle 1 (actual Natalio Michelizzi) y después hasta el Hotel Planeta, cuando se construyó en 1937.

También el padre intervino en el rellenado del famoso zanjón (llamado Barranco de los Indios) que luego alojó al Golf Palace, el Casino y la boite “Las Cuevas”. Este zanjón cortaba la Calle 1 y separaba el Hotel Atlántida y la rambla vieja, de las nuevas construcciones de Michelizzi.

Berta es la menor de los tres hijos del matrimonio Díaz – Manzi; Orestes era el mayor, luego Griselda y finalmente nació ella. Llegado el momento de escolarizarse, Berta concurrió a la Escuela N° 75, (cuando ésta funcionaba en la casa de Anselmo López, en la Estación Atlántida) y finalmente terminó los estudios primarios en la Escuela N°128, de La Palmita, que por entonces estaba instalada en la casa de Atanasio Hernández, Km 160 de la Ruta 11, paraje La Chinchilla, lugar donde también comenzó la Escuela 75, once años antes.

Como la Escuela N°128 tenía la categoría de rural, sus cursos avanzaban solo hasta Cuarto Año inclusive. Y eso fue lo que Berta cursó, ya que al Liceo no pudo concurrir, porque el más cercano que había en ese entonces era en Pando y sus padres decidieron no mandarla tan lejos. Recordemos que se trataba de la década del 30 y para ubicarnos mejor aún en el tiempo digamos que la Escuela N° 146 (la del Balneario) se inauguró en el año 1941, el Liceo en el año 1961 y la Escuela Técnica en el año 1974.

Sin embargo, con sus cuatro años de estudios regulares, Berta es una persona muy educada, con el léxico de alguien que ha tenido muchas lecturas y recibido mucha información que, con inteligencia, ha sabido –y sabe- utilizar en beneficio de su propia formación intelectual. Hablar con ella es un hecho muy disfrutable, porque tiene anécdotas y vivencias de un tiempo donde todo aquí estaba en formación, todo era nacimiento y empuje vital. Nacían nuevas calles, comercios, grandes mansiones junto a “ranchos” de madera y chapa; nacían hoteles, casino. Nacían instituciones sociales y educativas, líneas de ómnibus, puentes, rutas, clubes de fútbol, monumentos, servicios públicos, etc. Todo eso vivió la niña y adolescente, Berta Díaz, como tantos otros lugareños que aún están entre nosotros y cuyas vivencias es necesario rescatar y dar a conocer, porque ello es parte de la identidad de una comunidad.
Como un simple ejemplo de esto último, digamos que la primera oficina del Correo uruguayo se abrió en la casa de los padres de Berta. Griselda Díaz, su hermana, fue la primera funcionaria oficial que tuvo el servicio postal aquí en Atlántida. Y, por esas cosas del destino, el primer “cartero” que tuvo el naciente servicio, llamado Elio Facelli, fue años más tarde el esposo de Berta Díaz y padre de sus cuatro hijos.

Cuando el Correo comenzó a funcionar (año 1939) Berta tenía trece años de edad y si bien no podía revistar como empleada, la verdad era que ayudaba a su hermana en la tarea de recibir la saca postal que traía Elio Facelli, en bicicleta, desde la estación de ferrocarril todas las mañanas y clasificar la correspondencia para los hoteles y domicilios particulares. Correspondencia que después repartía el mismo “cartero”. Por la tarde era Berta la que muchas veces llevaba la saca postal hasta el ferrocarril, también en bicicleta.

“En esa época la gente mandaba y recibía muchas cartas. Se escribía mucho”, dice Doña Berta. Con su hermana tenían que desparramar las cartas en el suelo e irlas separando, para el Hotel Atlántida, para el Planeta, para el Rex, para el Mercedes, etc. Los hoteles tenían casilleros en la oficina del Correo y mandaban algún empleado a buscar la correspondencia recibida y entregar la nueva.

Entre las personas que recibían correspondencia había muchos artistas famosos, como Luis Sandrini, Malvina Pastorino, Pedro López Lagar, Tita Merello, Santiago Gómez Cou, Zully Moreno. Y, según Berta, el mismísimo Albert Einstein recibió y mandó correspondencia desde ese local del Correo, en una estadía –al parecer de incógnito porque no es conocida “oficialmente”- en el Hotel “La Boya” que estaba en el Balneario Las Toscas. ¿Podemos imaginarnos al famoso genio de la Física venir, con su secretaria, atravesando montes de pinos y alambrados (recuérdese que no había calles abiertas porque las propiedades de Luis Galimberti y Mario Ferreira llegaban hasta la costa) para recibir cartas, que luego se sentaba a leer en el murito de una de las pocas casas (la de Antonio Morales) que había frente a lo que hoy es el Supermercado Disco? La verdad que es difícil hacerse a la idea; pero Berta asegura que era él y que lo reconoció tiempo después al ver su foto en alguna revista de las pocas que llegaban en esa época.

Berta Díaz y Elio Facelli se casaron en el mes de noviembre de 1945, teniendo ella diecinueve años cumplidos y él veinticuatro. El matrimonio tuvo cuatro hijos: Holdger, Wildmer, Ryduard y Yessabeth. La aventura del Correo ya había pasado, Elio fue funcionario del Casino de Atlántida, trabajo que conservó hasta jubilarse como “Jefe del banco de fichas”.

ALGUNAS HISTORIAS PARA LA HISTORIA

En la necesidad de no extender demasiado esta crónica voy a trasmitir solo algunas de las muchas historias que Berta tiene en su memoria prodigiosa:

El catecismo bajo los árboles

Como casi todas las niñas y niños de su época, Berta recibió clases de catecismo para hacer la comunión. Pero en este caso fueron de una manera original, puesto que los “alumnos” eran reunidos a la sombra de un montecito que estaba ubicado en los terrenos linderos a donde está actualmente el Colegio Nuestra Señora del Rosario, en la Estación Atlántida. En esa época no existía la “Iglesia de Dieste”, pero si estaba la “original”, el edificio que hoy es la entrada del colegio mencionado. En ese predio, que era de Francisco Ghigliani, algunas señoras “de clase alta”, les impartían enseñanza religiosa y los agasajaban con una abundante merienda. Esto sucedía solo en verano, por supuesto, que era cuando dichas señoras venían al Balneario.

El nacimiento del Club Atlántida Juniors

Berta cuenta que ella y su esposo tuvieron mucho que ver con la fundación de este club de fútbol. Nació como un desprendimiento del Club Social y Deportivo Atlántida, allá por el año 1958; algunos muchachos que no tenían cabida en el equipo de fútbol del “Deportivo” quisieron fundar su propio “cuadro” y le pidieron a Elio Facelli que actuara como su primer director técnico. Así se involucró Berta, ya que su hijo Holdger también iba a estar en ese grupo. La casa de los Facelli – Díaz fue como la primera sede de este nuevo club y alojó reuniones iniciales, muchos almuerzos, lavado de equipos y otras actividades relacionadas con este deporte. Hoy el “Juniors” es una institución consolidada, con sus propias instalaciones y un hermoso campo de fútbol.

Tomás Berreta mateaba con su padre

Este señor, que fue Intendente de Canelones, Diputado, Ministro de Estado y finalmente Presidente de la República (1947), tenía casa de veraneo en la zona y a veces se venía a tomar mate, de madrugada, con el padre de Berta, Don Baltasar Díaz, que era un “caudillo” local. Ella recuerda haberlos escuchado charlar largamente sobre “cosas de política”. Hoy la rambla de Atlántida lleva el nombre de Tomás Berreta.

En su larga y fructífera existencia Berta Díaz Manzi de Facelli ha sabido “Honrar la vida”.

Ha vivido días muy felices y también de los otros. Ha tenido que despedir de la vida a su esposo, Elio, y a sus dos hijos mayores, Holdger y Wildmer. Hoy día vive con su hija, Yessabeth, en la calle 24. Cultiva hermosas flores en su jardín. No permanece en el pasado, ya que siempre está muy bien informada. Pero el pasado está en ella, porque lo ha vivido y porque lo sabe contar.

¡Gracias por eso, Doña Berta!

Por: Wilson Mesa

Imágenes - Fotografías de Yessabeth Facelli.
Epígrafe – Fragmento de la canción “Honrar la vida”, de Eladia Blázquez

2015 - Todos los derechos reservados
CCIFA | Centro Comercial, Industrial y Fomento de Atlántida
Calle 11 y Ruta Interbalnearia
Atlántida, Canelones - URUGUAY
Tel: (+598) 4372.2375 / 4372.2531 | info@ccifa.com.uy

Síganos en: