slogan atlantida

Noticias

19 de abril: Los Treinta y Tres Orientales

El 19 de abril de 1825 se produjo un hecho histórico que se ha convertido en leyenda, por sus características de hazaña del coraje y de amor a la libertad.

Generalmente se conocen los aspectos más generales de este acontecimiento, conocido como la Cruzada Libertadora, o el Desembarco de los Treinta y Tres Orientales; pero con el paso del tiempo se van perdiendo los detalles del suceso y, sobre todo, se desconocen los antecedentes, y las consecuencias que tuvo en los años siguientes.

Piensen, los lectores, si recuerdan (sin acudir a un libro de Historia) qué había sucedido antes de la Cruzada Libertadora de 1825; o hagan la prueba de preguntárselo a los jóvenes que tengan cerca. ¿Y qué sucedió después de ella? La sorpresa puede ser grande, en un sentido o en otro.

Tampoco pretendo en esta crónica, tan breve, dar un panorama completo de nuestra historia nacional. No es esa mi intención. A lo que aspiro es a: Revivir un hecho histórico muy importante. Remover conocimientos adquiridos. Y, de paso, homenajear a aquellos criollos que un 19 de abril de hace 192 años plantaron la bandera tricolor en el Arenal Grande de la Agraciada y juraron liberar la patria o morir por ella.

Sucesos anteriores a 1825

  • 1811 Revolución Oriental, Asencio, Las Piedras, 1er. Sitio de Montevideo; Éxodo.
  • 1812 Ayuí; 2° Sitio de Montevideo.
  • 1813 Instrucciones del Año XIII.
  • 1815 Liga Federal; Purificación; Reglamento Provisorio y reparto de tierras; Gobierno de Montevideo por el artiguismo.
  • 1816 Invasión portuguesa, Provincia Oriental pasará a llamarse “Provincia Cisplatina”.
  • 1818 Combate del arroyo Valentín, caen prisioneros del ejército portugués, Lavalleja, Manuel Francisco Artigas, Fernando Otorgués, Leonardo Olivera (jefes artiguistas), que son enviados a Río de Janeiro, donde permanecen hasta 1821.
  • 1820 Artigas se retira a Paraguay, allí vivirá durante 30 años, hasta su muerte.
  • 1823 Portugal declara independiente al Imperio del Brasil. En Montevideo, Juan Antonio Lavalleja, Manuel Lavalleja, Manuel Oribe, Pablo Zufriategui, Simón del Pino, Manuel Meléndez, y otros patriotas orientales, participan de un movimiento revolucionario que fracasa y ellos deben exiliarse en Buenos Aires. Allí nacerá la idea de la Cruzada Libertadora.

Sucesos posteriores a la Cruzada Libertadora

  • 1825, 19 de abril Cruzada Libertadora; 29 de abril Abrazo del Monzón; 25 de agosto Leyes de la Florida; 12 de octubre Batalla de Sarandí.
  • 1828 Convención Preliminar de Paz, Inglaterra, Brasil y Argentina acuerdan la “creación” del Estado Oriental, (sin participación de los Orientales).
  • 1830 Jura de la Constitución y nacimiento de la República Oriental del Uruguay, como país independiente.
  • 1850 Muere Artigas, en Paraguay, sin haber querido volver jamás a su tierra natal.

Está claro que la historia del Uruguay no termina con la muerte del Prócer; pero a los efectos de esta crónica me pareció importante recordar especialmente este período que es, según lo afirman la mayoría de los historiadores, el del nacimiento de nuestra Nación.

La Cruzada Libertadora de 1825: Algunos datos

Uno de los participantes, Luis Ceferino de la Torre, escribe en sus memorias:... “Siete fueron los patriotas iniciadores y que contrajeron ese heroico compromiso: Juan Antonio Lavalleja; Manuel Lavalleja; Manuel Oribe; Luis de la Torre; Pablo Zufriategui; Simón del Pino y Manuel Meléndez…”.

“Para darles sustento a los emigrados así como para organizar reuniones, se utilizaron diferentes saladeros como el arrendado por Lavalleja en Buenos Aires y el de Trápani en la Ensenada de Barragán. Otro local de reunión fue el comercio de Ceferino de la Torre. Asimismo se constituyó una comisión encargada de recolectar dinero y pertrechos de guerra. Numerosos estancieros y saladeristas colaboraron, muchos con la intención de asentarse en nuestras tierras”.

Ha narrado, Juan Spikerman en sus memorias lo siguiente: “Luego de culminados los preparativos, un primer grupo de expedicionarios, se embarcaron en las costas de San Isidro el 1 de abril de 1825, comandados por Manuel Oribe. Este grupo desembarcó y acampó en una isla del Paraná, llamada Brazo Largo. Este primer grupo era portador de cantidad de armas, pertrechos y equipos recolectados en Buenos Aires”.

Dice Spikerman que el primer grupo de cruzados permaneció quince días a la espera de los compañeros que debían venir con Lavalleja; y asegura que durante la estadía en la isla, “pasaron de oculto a la costa oriental, Oribe, Manuel Lavalleja y el baqueano Cheveste, con el objeto de hablar con el estanciero Tomás Gómez y convenir el día y punto en que debía esperar con caballada a los expedicionarios”.

Vueltos a la isla de Brazo Largo, esperaron el arribo de la segunda expedición unos diez días más, al cabo de los cuales “don Manuel Lavalleja y don Manuel Oribe, de genios impacientes y movedizos, determinaron irse con Cheveste a inquirir la causa de aquel silencio y buscar qué comer, que por lo pronto era la primera necesidad que había que satisfacer. Al llegar a tierra la noche era oscura, y casi a tientas dieron con una carbonería, cuyo dueño los llevó a la inmediata estancia de los Ruiz, quienes les explicaron que don Tomás Gómez había sido descubierto, teniendo que escaparse para Buenos Aires, y que las caballadas de la costa habían sido recogidas e internadas. Cuando Ruiz concluyó su narración, Oribe le contestó resueltamente: _ “Pues, amigo, nosotros vamos a desembarcar, aunque sea para marchar a pie; mientras tanto, vean de darnos un poco de carne, porque nos morimos de hambre en la isla”.

“Vista por los hermanos Ruiz la decisión de los expedicionarios, convinieron en favorecer resueltamente sus intentos, en hacer las señales de aproximación, en aprontar los caballos, en hablar con algunos amigos y en evitar cualquier choque con las patrullas brasileñas que guardaban la costa”.

Finalmente, el segundo grupo, comandado por Lavalleja, se reunió con ellos el 15 de abril. Desde Brazo Largo navegaron por el río Uruguay en la noche del 18, luego de sortear las naves de patrulla brasileñas.

Al amanecer del 19 de abril desembarcaron, según la tradición, en el Arenal Grande, del sitio denominado “la Graseada”, en el actual departamento de Soriano.

Luego de desembarcar, Lavalleja con el resto del grupo, pronunció el célebre juramento de liberar la patria o morir en el intento, enarbolando la bandera tricolor, con la leyenda central de “Libertad o Muerte”.

No eran solo “33” Ni Eran Todos Orientales

La investigación histórica finalmente ha constatado que los cruzados no eran solo “33”, y que no todos eran orientales. Actualmente, se sostiene que el número de personas fue variando durante el transcurso de la expedición.

Si bien el número de “33” es el oficialmente aceptado, los nombres difieren de un listado al otro, a lo que se agrega el hecho de que sus redactores también incurrieron en confusiones debido a los apodos de algunos de los integrantes de la expedición. A ello deben sumarse las deserciones de otros, lo que hizo que sus nombres no fueran incluidos posteriormente.

Y no todos eran orientales, porque se contaron entre sus filas varios isleños argentinos del Paraná, e incluso paraguayos.

Había entre los patriotas dos negros esclavos, Dionisio Oribe y Joaquín Artigas. Y cuatro guaraníes, Pedro Areguatí, Felipe Carapé, Francisco Romero y Luciano Romero

Pasados cinco años del desembarco, Manuel Oribe escribió una lista de todos los hombres que los acompañaron en la Cruzada, lista que fue ratificada por Lavalleja; la misma se componía de 33 nombres y pasó a ser la nómina oficial.

Se cree que no es casualidad el número 33, ya que Manuel Oribe era masón, y este número es el mayor grado de jerarquía entre los integrantes de la masonería.

El historiador Aníbal Barrios Pintos, llegó a reunir datos biográficos de 48 integrantes de la expedición, que encabezaron Lavalleja y Oribe.

Algunos nombres que faltan en la lista oficial: Antonio Areguatí y Basilio Muñoz, pero hay muchos más, según Barrios Pintos.

El cuadro de Juan Manuel Blanes

El pintor Juan Manuel Blanes plasmó en el cuadro llamado “El juramento de los Treinta y Tres Orientales”, dicho momento histórico.

La tarea le demandó largos años de ideación y de preparación, que desembocaron, al final, en dieciocho meses de trabajo obsesivo e ininterrumpido. De toda la producción de Blanes, es este cuadro de grandes dimensiones (5,46 m X 3,11 m), el que le dio la denominación de “Pintor de la Patria”.

El día 2 de enero de 1878 fue descubierto al público, en el taller del pintor. Finalmente, el autor donó la obra al Estado. Hoy se encuentra en el Museo Juan Manuel Blanes, y en el año 2014 fue restaurado por completo.

Éstos son los “33”

Juan Antonio Lavalleja
Manuel Oribe
Pablo Zufriategui
Simón del Pino
Manuel Lavalleja
Manuel Meléndez
Manuel Freire
Atanasio Sierra
Jacinto Trápani
Gregorio Sanabria
Santiago Gadea
Pantaleón Artigas
Juan Spikerman
Andrés Spikerman
Celedonio Rojas
Andrés Cheveste
Manuel Ortiz
Ramón Ortiz
Avelino Miranda
Carmelo Colman
Santiago Nievas
Juan Rosas
Tiburcio Gómez
Juan Acosta
José Leguizamón
Francisco Romero
Luciano Romero
Juan Arteaga
Dionisio Oribe
Joaquín Artigas
Felipe Carapé
Ignacio Núñez
Basilio Araújo

Fuentes de Información:
Aníbal Barrios Pintos: “Los libertadores de 1825”
Alfredo Castellanos: “La cisplatina, la independencia y la república caudillesca”.
Eduardo de Salterain: “Blanes: El cuadro de los 33 Orientales”.
Washington Reyes Abadie y Andrés Vázquez Romero: “Crónica general del Uruguay”.
Imágenes: Extraídas de Internet.

2015 - Todos los derechos reservados
CCIFA | Centro Comercial, Industrial y Fomento de Atlántida
Calle 11 y Ruta Interbalnearia
Atlántida, Canelones - URUGUAY
Tel: (+598) 4372.2375 / 4372.2531 | info@ccifa.com.uy

Síganos en: